Es la única raza indígena de Islandia, pero se fue difundiendo en muchas partes del mundo, y también existen poblaciones considerables en otras partes de Europa y de Norte América. En Islandia se usa en las labores agrícolas, en muestras equinas, en la hípica y también para el consumo de su carne.
El caballo islandés es resistente y sufre pocas enfermedades. La legislación islandesa prohíbe que los ejemplares exportados regresen a la isla, para prevenir posibles contagios. Tiene además la característica de conocer dos maneras de andar suplementarias además de las tradicionales paso, trote, canter y galope.




